22 de junio de 2009

Everywhere you are

Tengo que agradecer a mis amigos porque sin ellos tal vez no tendría un pasado. Cada día soy más consciente de las enormes pérdidas que mis idas y venidas han conllevado. Aquel sweater azul con el que tuve aquella primera cita, las fotos de la primaria con mi cara toda manchada de leche, los discos de los Smashing regalados una y otra vez por diferentes personas, los zapatos de plataforma con los que apenas y podía mantenerme en pie ¿dónde está todo eso?
De algunas cosas soy consciente de haberme deshecho pero ¿y lo demás? ¿El reloj de oro de mi abuela, el anillo de mi tía, los aretes de mi madre? En mi cajón sólo hay unas cuantas piezas de bisutería barata y ningún recuerdo. Sólo Dios sabe cuántos cajones de quien sabe cuántos sitios se tragaron mis anclas.
Pero ahora, gracias a las nuevas tecnologías y a la paciencia de mis grandes amigos, tengo testigos de que esos objetos existieron, que alguna vez tuve una abuela que me regaló un reloj, que no siempre fui como soy ahora, que mi ceja alguna vez ocupó más del veinte por ciento de mi cara, que mis dientes eran un desastre, que he llorado hasta hincharme y que me equivoqué cientos de veces.
¿Quién sería yo, anyway, sin esos errores? Me hacían falta y ya que no los puedo tocar por lo menos ahora los puedo ver. Gracias Carlitos. Gracias Marianis.

1 comentario:

Mariana dijo...

Aldooooooooooooooonz!! Casi lloro linda, bueno lo de la ceja ocupando el 20% de la cara casi me mata de la risa, fuera de eso, eres una linda. Un viva a las fotos que no he podido ver :(, la tecnologia hace que a uno le puedan bloquear el acceso a esos recuerdos ves? En fin, ahora lo que guardamos a falta de fotos, son todos nuestros correos, son como diarios de vida que me encantan. Te quiero Aldonz!